JM Yepes

Jorge Mario Yepes

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Prosa

  • Me extrañaba cuando mi hija mayor enviaba fotos de mi nieto. Está tan lejos y su vida es para mí tan importante que apenas he podido sentir su abrazo infantil una vez en diez años. Marco está creciendo como si fuera nutrido con abono orgánico. «No lo publiques en Facebook», me exigía mi niña.

    Lo que parecía un capricho, pronto tuvo la lógica más sabia al hablarlo con ella por teléfono. Obviamente, al crecer ese muchacho y volverse tan apuesto, mi impulso de presumirlo ante mis amigos de las redes era inevitable.

    —Papá —me dijo, palabras más, palabras menos—, los niños de ahora están expuestos por sus padres en las redes sin permiso de ellos. Los jovencitos crecen con el estrés de una imagen impuesta donde se tienen que mostrar tal y como su mamá o su papá los describen, y entonces ya no pueden ser ellos mismos. Dejemos que el niño decida si quiere salir en las redes, qué imagen se quiere construir y cómo se quiere definir.

    El resto es poner presión sobre su personalidad y eso, en este momento de su vida, no lo necesita. Dejemos que desde su propio celular construya su imagen, cómo quiere que lo vean los demás, no cómo queremos verlo los papás. Mientras tanto, él tiene su propio internet. Yo decido con quién juega, con quién habla. No es sano someter a los niños a las redes sociales en edades tan tempranas. La apariencia de un niño, ante un adulto, suele provocar apenas la reacción de sus parientes más cercanos: «¡Divino!», dicen las tías; «¡Hermoso!», exclaman los tíos y los abuelos. Y para eso están los grupos familiares.Que quede claro que no estoy refiriéndome a los innumerables juegos de destreza que manejan los niños en sus computadores u otros dispositivos. Envidio la forma como la generación de ahora maneja esos aparatos. Pero mi hija sí tiene mucha razón.

    Abrir una cuenta de Facebook a un menor de edad y darle un celular es igual o peor que mandarlo a que camine solo por una zona de tolerancia.

    Jorge Mario Yepes Velásquez

    ZONA DE TOLERANCIA

    Me extrañaba cuando mi hija mayor enviaba fotos de mi nieto. Está tan lejos y su vida es para mí tan importante que apenas…